Cápsula espacial japonesa que transportaba muestras de asteroides aterriza en Australia - World Energy Trade

Cápsula espacial japonesa que transportaba muestras de asteroides aterriza en Australia

Por segunda vez, la humanidad trae muestras de asteroides a la Tierra.

Por segunda vez, la humanidad trae muestras de asteroides a la Tierra.

Ciencia Espacial

Una pequeña cápsula con trozos puros del asteroide Ryugu aterrizó en la Tierra este 5 de diciembre dentro de la remota y escarpada Woomera Test Range, a unos 500 kilómetros al noroeste de la capital de Australia Meridional, Adelaida.

Las muestras fueron tomadas a millones de millas de la Tierra por la misión Hayabusa2 de Japón, que estudió el Ryugu de 900 metros de ancho desde junio de 2018 hasta noviembre de 2019.

El predecesor de la sonda espacial Hayabusa2 fue el primero en transportar muestras de roca espacial a casa, entregando pedazos del asteroide rocoso Itokawa en 2010. Pero la Hayabusa original (que en japonés significa "halcón peregrino") devolvió menos de 1 miligramo de material. Se espera que la recompensa de Hayabusa2 exceda los 100 mg (0,0035 onzas), y sus muestras provienen de un tipo muy diferente de asteroide - una primitiva roca espacial "tipo C" rica en agua y compuestos orgánicos que contienen carbono.

"Los materiales que formaron la Tierra, sus océanos y la vida estaban presentes en la nube primordial de la que se formó nuestro sistema solar. En el sistema solar primitivo, estos materiales estaban en contacto y eran capaces de interactuar químicamente dentro de los mismos objetos primigenios", escribieron los funcionarios de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) en un informe de la misión Hayabusa2.

"Estas interacciones se mantienen aún hoy en día en los cuerpos primitivos (asteroides de tipo C), por lo que devolver muestras de estos cuerpos para su análisis permitirá dilucidar los orígenes y la evolución del sistema solar y los componentes básicos de la vida", añadieron.

Tener las muestras aquí en la Tierra es clave; los científicos en laboratorios bien equipados alrededor del mundo pueden escudriñar la roca cósmica con mucho más detalle de lo que jamás podría hacerlo Hayabusa2, o cualquier otra sonda por sí sola en el espacio profundo. La pureza del material devuelto es también un punto de vista importante. Los investigadores ya tienen acceso a muchos meteoritos, pero estas "muestras gratuitas" de asteroides han sido significativamente alteradas por su viaje a través de la atmósfera de la Tierra y su tiempo en la superficie de nuestro planeta.

Hayabusa2: un largo viaje

La sonda espacial Hayabusa2, de 690 kilogramos, fue lanzada en diciembre de 2014 y se reunió con el robusto asteroide Ryugu el 27 de junio de 2018, dando inicio a una épica campaña de exploración.

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Hayabusa2 observó Ryugu en detalle y también desplegó múltiples minirrobots en la superficie del asteroide - varias pequeñas sondas espaciales y un módulo de aterrizaje del tamaño de un microondas llamado MASCOT (Mobile Asteroid Surface Scout), que fue proporcionado por el Centro Aeroespacial Alemán (German Aerospace Center) en colaboración con la agencia espacial francesa (Centre national d'études spatialesCNES).

La principal sonda espacial Hayabusa2 hizo dos viajes propios a la superficie de Ryugu, ambas veces para tomar muestras. Durante la primera de estas operaciones, en febrero de 2019, Hayabusa2 recogió algo de material de la superficie. En abril de ese año, la sonda disparó un proyectil de cobre de 2,5 kg (5,5 libras) a Ryugu, que hizo estallar un cráter de 10 m (33 pies) de ancho en la superficie del asteroide. Luego, en julio 2019, la sonda bajó y recogió algo de esta tierra y roca recientemente excavada.

Hayabusa2 mantuvo estas dos muestras separadas, así que los científicos podrán comparar material de dos entornos muy diferentes: la superficie de Ryugu, que está erosionada por la radiación espacial, y otra donde el asteroide está protegido por la radiación.

Con estas muestras aseguradas, Hayabusa2 dejó Ryugu en noviembre de 2019 y se dirigió a casa. El 26 de noviembre de este año, cuando Hayabusa2 estaba a unos 3,6 millones de kilómetros de la Tierra, la sonda encendió sus motores en una quema de refinado de trayectoria clave. La maniobra puso a Hayabusa2 en curso hacia una porción de terreno de 10 km de ancho (6 millas) en Woomera Prohibited Area - una precisión equivalente a apuntar a una mariquita a 1 km de distancia, escribieron los funcionarios del JAXA en una actualización posterior de la sonda.

Hayabusa2 lanzó la cápsula de retorno de 40 centímetros de ancho el viernes por la noche (4 de diciembre), a una distancia de 220.000 km de nuestro planeta, dijeron los funcionarios del JAXA. La nave espacial principal entonces condujo otro encendido de motor para alejarse de la Tierra, ya que su trabajo no ha terminado: JAXA aprobó recientemente una misión extendida para Hayabusa2, que volará para el pequeño asteroide (98943) 2001 CC21 en 2026 y se reunirá con otra roca espacial, 1998 KY26, en 2031.

Pero la cápsula de regreso, que no tiene un sistema de propulsión propio, siguió avanzando hacia la Tierra. Llegó a la atmósfera a las 12:28 p.m. EST (1728 GMT) de hoy, a una velocidad esperada de aproximadamente 26.840 mph (43.190 kph). La cápsula pequeña desplegó su paracaídas unos minutos más tarde, cuando estaba a unos 10 Km. sobre el suelo, y aterrizó alrededor de las 12:47 p.m. EST (1747 GMT; 2:47 a.m. JST y 4:17 a.m. hora local australiana el 6 de Diciembre), dijeron los oficiales del JAXA.

Los equipos de recuperación se dirigieron en un helicóptero para buscar la cápsula, y finalmente la vieron a las 2:47 p.m. EST (1947 GMT).

Después de asegurar e inspeccionar la nave, los miembros del equipo de Hayabusa2 la transportarán al Extraterrestrial Sample Curation Center de JAXA en Japón. Esta instalación, que se completó en 2008, fue diseñada específicamente para albergar y estudiar material cósmico traído a casa por las misiones espaciales.

Parte de los minerales del asteroide Ryugu irá a parar a laboratorios de todo el mundo, donde los científicos lo estudiarán en busca de pistas sobre los primeros días del sistema solar y el surgimiento de la vida en la Tierra.

Una época dorada para las misiones espaciales

Varias otras naves espaciales pronto seguirán el ejemplo de Hayabusa2, trayendo sus propias muestras espaciales a la Tierra.

El módulo lunar Chang'e 5 de China, por ejemplo, recogió material virgen de la superficie lunar esta semana. Está previsto que esta muestra aterrice en Mongolia el 16 o 17 de diciembre. Y en octubre de este año, la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA tomó una gran muestra de otro asteroide cercano a la Tierra rico en carbono, el Bennu, de 500 metros de ancho. La cápsula de retorno del OSIRIS-REx aterrizará en Utah en septiembre de 2023, si todo va según lo previsto.

Los objetivos de Hayabusa2 y OSIRIS-REx son muy similares, y los dos equipos de la misión han estado trabajando juntos extensamente durante los últimos años para ayudar a lograrlos. Esa colaboración se extenderá al intercambio de muestras después del aterrizaje, han dicho los miembros de ambos equipos.

Además, la primera etapa de una compleja campaña a largo plazo para transportar muestras de Marte a la Tierra comenzó el pasado julio con el lanzamiento del rover Perseverance de la misión Mars 2020 de la NASA, que aterrizará en el Planeta Rojo en febrero de 2021. Entre las muchas tareas del rover está la busqueda de vida extraterrestre, la recolección y almacenamiento de varias docenas de muestras, que la NASA y la Agencia Espacial Europea trabajarán juntas para llevarlas a casa, potencialmente tan pronto como en 2031.

JAXA está trabajando en su propio proyecto de devolución de muestras de Marte, una misión llamada Exploración de Lunas Marcianas (Martian Moons Exploration, MMX), cuyo lanzamiento está programado para el 2024. MMX tomará muestras de Fobos, una de las dos pequeñas lunas del Planeta Rojo, y las traerá a la Tierra para su análisis.

 

 

Noticia tomada de: Space.com / Traducción libre del inglés por World Energy Trade

 

 

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