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Mié, Abr
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La autonomía de los vehículos eléctricos puede verse afectada por el frío y el calor extremo, según estudio

Imagen tomada de Chargemap

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Electricidad
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Con la esperanza de aumentar el atractivo de sus vehículos eléctricos, los fabricantes de automóviles están en plena carrera por lanzar un modelo que tenga una batería de “largo alcance”. En esa lucha están, entre otros, el Tesla Model 3, el Chevrolet Bolt EV, el Jaguar I-Pace o el Nissan Leaf Plus.

Y lo cierto es que en condiciones ideales, estos modelos pueden alcanzar más de 350 kilómetros de autonomía en una sola carga y, en algunos casos, hasta 500. Sin embargo, la semana pasada la mayoría de los propietarios estadounidenses descubrieron que las tormentas de invierno que azotaron gran parte del país no han sido lo “mejor” para sus vehículos. De hecho un estudio de AAA (American Automobile Association) señala que cuando el termómetro baja de -6ºC, el potencial de las baterías cae en un promedio del 41% en los cinco modelos que tuvieron como prueba.

“Descubrimos que el impacto de la temperatura en los vehículos eléctricos es significativamente más alto de lo que esperábamos”, explicaba Greg Brannon, director de ingeniería automotriz de AAA. El estudio AAA parece ser el primero en utilizar una metodología estándar repetible para confirmar el problema y comparar el efecto de las temperaturas invernales en diferentes modelos.

Algunos conductores de vehículos eléctricos lo comprobaron en primera persona. La autonomía de las baterías disminuyó incluso hasta la mitad cuando el mercurio entró en territorio negativo. Según Brannon, en el informe surgieron varias sorpresas a raíz que ver cómo impactaban las bajas temperaturas en las baterías: la primera, que el rango fue bastante uniforme entre los modelos probados: el BMW i3s, el Chevrolet Bolt EV, el Nissan Leaf, el Tesla Model S y el Volkswagen e -Golf.

“Es algo con lo que todos los fabricantes de automóviles tendrán que lidiar, ya que presionan para un mayor despliegue de vehículos eléctricos y podría sorprender a los consumidores si no se les avisa con antelación”, añadió Brannon.

El simple hecho de encender los vehículos eléctricos que la asociación norteamericana estudió en un clima de -6ºC reveló una pérdida del 12% en el alcance de la batería. En un vehículo como el Chevy Bolt, con una calificación de la EPA de 385 kilómetros por carga, el rango se reduciría a 336 kilómetros. Hay que decir que en la prueba se puso la calefacción pero se apagaron los calentadores de los asientos.

Brannon explicó que el uso del control del clima reveló una sorpresa aún mayor: el rango disminuyó en un promedio del 41%, lo que llevaría al Bolt a solo 225 kilómetros de autonomía.

El problema es que, a diferencia de un automóvil de motor de combustión, que puede activar la calefacción con el calor residual, en los vehículos eléctricos el control de clima tiene que pegarse con cinta adhesiva a las baterías para poder alimentar el sistema. Parte del problema, dijo, es que “a las baterías de ion-litio les gusta la misma temperatura que a nosotros, alrededor de 21ºC”.  

Muy por debajo de eso, la química que se utiliza para almacenar energía se encuentra con varios problemas. Entre otras cosas, los componentes de la batería desarrollan una mayor resistencia que limita la cantidad de energía que pueden conservar, así como la rapidez con la que se puede cargar o descargar una batería, dijo Timothy Grewe, ingeniero jefe de sistemas de propulsión eléctrica de General Motors.  

Grewe ha experimentado fuertes reducciones en el alcance de su propio Chevy Bolt, pero también dijo que hay formas de limitar el impacto del clima frío. Eso incluye aparcar el coche eléctrico en un garaje, preferiblemente en uno que esté caliente. Y donde quiera que esté estacionado, ayuda mantener el vehículo conectado a la red eléctrica. La electrónica integrada a bordo evitará la sobrecarga. Muchos vehículos con batería están programados para utilizar parte de la energía de la red para mantener caliente el paquete de baterías, lo que mejora su eficiencia.  

También se aconseja “preacondicionar” sus vehículos eléctricos, coinciden Grewe y Brannon. Eso significa calentar el interior del coche mientras se conecta a la red, en lugar de extraer energía de la batería. La mayoría de los nuevos vehículos eléctricos tienen aplicaciones personalizadas para teléfonos inteligentes que permiten al conductor encender la calefacción de forma remota cuando está conectado. Los pasajeros pueden preprogramar que el sistema se inicie automáticamente a una hora determinada del día.  

Si bien el clima frío es especialmente difícil para mantener la autonomía de las baterías, resulta que tampoco les gusta el calor. “Al igual que cuando hace frío, en climas cálidos, los vehículos eléctricos sufren una disminución de su rango, pero no tanto como en el frío”, advirtió Brannon.  

El estudio AAA señala que el rango cae un 4% cuando se superan los 35ºC y, nuevamente, si se activa el sistema de control de clima y se sitúa en los 21ºC, el rango disminuye hasta en un 17%.  

Tesla envió un correo electrónico cuestionando los hallazgos de AAA, diciendo que el informe exagera el impacto que el clima frío tiene en el rango de sus vehículos eléctricos. La compañía no proporcionó datos sobre cuánto se pierde el rango en temperaturas frías. “Basándonos en datos reales de nuestra flota, que incluyen millones de viajes largos realizados por clientes reales de Model S, sabemos con certeza que, incluso cuando se usa calefacción y aire acondicionado, el cliente promedio de Model S no experimenta nada parecido cuando la temperatura cae por debajo de los 6ºC bajo cero”, escribió la compañía, “y la disminución en el rango de los 35ºC es aproximadamente del 1%”.  

Una cosa que los vehículos eléctricos y los vehículos convencionales tienen en común es que la eficiencia energética, ya sea medida por autonomía o por litros/km, puede verse afectada por una variedad de factores. Estos pueden incluir su estilo de conducción, así como el terreno.