Se incrementa el riesgo de invertir en las grandes petroleras globales - World Energy Trade

Se incrementa el riesgo de invertir en las grandes petroleras globales

Para competir y tener éxito, la alternativa es acelerar en el camino de la transición energética

Para competir y tener éxito, la alternativa es acelerar en el camino de la transición energética

Economía
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Las compañías como Shell, ExxonMobil, BP, Chevron, y algunas otras grandes petroleras integradas están siendo blanco constante de los defensores que luchan en contra del cambio climático, así como del retiro por parte de grandes fondos de las inversiones en estas compañías que requieren uso intensivo de capital para sus operaciones.

En el pasado organizaciones como Greenpeace y otros grupos conservacionistas utilizaron medidas directas para entorpecer las operaciones de las compañías petroleras. Estas medidas fueron muy mediáticas y llamativas, sin embargo, fueron poco efectivas para lograr sus objetivos de detener la exploración petrolera.

Por el contrario, fueron las propias empresas petroleras las que tuvieron un éxito considerable en revertir todos estos intentos conservacionistas a través de los tribunales.

Presiones ambientalistas con un nuevo enfoque

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Ahora estas organizaciones activistas están recurriendo cada vez más a los tribunales de todo el mundo, y con especial atención a los tribunales de Estados Unidos, para promover sus objetivos.

Las presentaciones en los tribunales de los Estados Unidos se sirven del amplio cuerpo de la legislación ambiental y de la legislación de protección del consumidor. Un artículo reciente en Reuters señaló que esta estrategia está generando preocupaciones para las Big Oil a medida que los activistas se vuelven cada vez más astutos en su enfoque.

Los casos legales ahora se están centrando en argumentos como la protección de los consumidores y los derechos humanos. Este cambio ha sido especialmente notable en los Estados Unidos, donde más de una docena de casos presentados por estados, ciudades y otras partes están desafiando a la industria de los combustibles fósiles por su rol en las causas del cambio climático y no haber informado oportuna y adecuadamente al público de sus daños.

Los gobiernos estatales y locales también están siendo partícipes a medida que aumentan los costos para cumplir con los mandatos federales de calidad del aire y el agua.

Las tácticas empleadas son similares a aquellas que resultaron exitosas hace veinte años contra los fabricantes de cigarrillos. Ejemplo de ello es la demanda presentada en junio pasado por el estado de Minnesota y el Distrito de Columbia contra ExxonMobil, entre las acusaciones están que la empresa había engañado al público sobre el impacto ambiental adverso de sus productos, y acusándolo específicamente de participar en prácticas engañosas y publicidad falsa.

Queda por ver cómo se aplicará este enfoque para las empresas afectadas, ya que en las primeras instancias, las empresas han tenido cierto éxito en revertir estas demandas. ExxonMobil en diciembre del 2019 se impuso en una batalla judicial de 4 años con el estado de Nueva York, donde se había alegado que la compañía no había revelado lo que sabía sobre el efecto que sus productos estaban teniendo en el cambio climático.

Los grandes fondos están descarbonizando sus portafolios de inversión

La presión sobre las grandes compañías petroleras también proviene de la comunidad de inversionistas, ya que los principales fondos han comenzado a limitar la inversión en sectores basados en carbono, o la desinversión directa en compañías petroleras en las cuales históricamente habían colocado enormes recursos económicos.

Como ejemplo, el fondo nacional de riqueza de Noruega, que cuenta con 1 trillón de dólares americanos, sacudió el mundo de la energía en 2019 al declarar que ya no invertiría en empresas fundamentadas en el negocio de la energía de hidrocarburos.

De manera similar a principios de 2020 la corporación global de manejo de inversiones Blackrock decidió descarbonizar su potafolio de préstamos. En su carta anual a los ejecutivos corporativos, Larry Fink, CEO de Blackrock, dio un aval a la sostenibilidad al expresar que el cambio climático se ha convertido en un factor definitorio en las perspectivas a largo plazo de las empresas.

El desarrollo de la energía basado en hidrocarburos es un negocio intensivo en capital, que siempre ha dependido de la expansión externa de los fondos de capital. Esos días pueden estar llegando a su fin si se generalizan prácticas como las descritas.

Ante la amenaza, ¿Qué están haciendo las grandes petroleras?

Net Zero 2050 se ha convertido en una frase clave en los últimos tiempos, ya que las grandes compañías petroleras lideradas por BP se han comprometido para mediados de siglo a reducir a cero sus emisiones netas.

Otras grandes compañías petroleras como Shell, Total, Equinor, Eni y otras han seguido este ejemplo y han realizado promesas similares. Esto marca un cambio en la política de estas organizaciones a partir de sus pasadas posiciones en las cuales consideraban no tener responsabilidad ni control sobre sus productos después de que son elaborados y vendidos.

Sin embargo, aún existen muchos directivos de compañías petroleras que siguen siendo reacios a comprometerse con reducir las emisiones generadas por el petróleo que extraen, argumentando que no pueden controlar el uso que se les da a sus productos.

Compromisos como el de BP van más allá de ese debate sobre la responsabilidad de las llamadas emisiones de alcance 3, que son emisiones indirectas en la cadena de valor de una empresa, incluida la utilización de productos vendidos, al señalar un cambio fundamental en la estrategia corporativa hacia nuevas y más limpias empresas energéticas.

Este es un cambio digno de mención para los inversores, ya que indica un giro abrupto en las grandes inversiones para lograr el objetivo de carbono cero neto para 2050.

Como una señal de que están decididos a tomar medidas hacia este objetivo, BP y Shell han anunciado decisiones importantes. En el caso de BP, anunció la semana pasada la venta de su negocio de petroquímicos. Por su parte, Shell en su amortización de activos para el segundo trimestre, incluye US$ 9 billones que corresponde a un cargo que se asignará al negocio de GNL de Australia Occidental y su proyecto bandera, el buque de GNL flotante Prelude, que apenas entró en línea en 2018.

En resumen, las empresas como Shell y BP parecen estar adoptando estas iniciativas de descarbonización. Los inversores pueden tener motivos para preocuparse a corto plazo a medida que las empresas se encargan de reinventarse a sí mismas.

La mayor preocupación de una petrolera, los activos varados

ExxonMobil reporta segunda pérdida trimestral consecutiva en 2020 para producción y refinación
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ExxonMobil reporta segunda pérdida trimestral consecutiva en 2020 para producción y refinación

Esto nos lleva a uno de los aspectos más preocupantes de estas empresas para los inversores.

Los prospectos de los activos clave que se llevan en los libros contables están recibiendo enormes reducciones de su valor de mercado, BP y Shell han anunciado respectivamente cargos en sus activos por US$ 17.5 billones y US$ 22 billones para el segundo trimestre de 2020.

Cambios es las decisiones finales de inversión, ya sea en aquellas inversiones que habían sido aprobadas o aplazamiento de éstas, traerá como consecuencia que cientos de millones de barriles de crudo se queden varados en el subsuelo.

Una inversión riesgosa

El atractivo para invertir en estos gigantes petroleros está siendo cada vez más cuestionada a medida que se enfrentan a batallas en tantos frentes alrededor del mundo. Ya sea en los tribunales de Estados Unidos o Europa, se enfrentarán a miles de demandas por cambio climático con la ventaja de avanzar en la dirección de los reclamantes.

Una sola decisión adversa a estas compañías puede representar miles de millones. A pesar de que existe una clara necesidad de formas de energía de hidrocarburos hasta bien entrados en la última parte de este siglo, cada vez más las empresas que la producen se ven obligadas a modificar sus prácticas comerciales para satisfacer las demandas no comerciales y de las partes interesadas.

Aún no se ha determinado si esto creará o destruirá valor en estas empresas a largo plazo. En algunos sentidos, sin embargo, el mercado ya puede estar dando un mensaje claro al devaluar el valor de las acciones de las grandes empresas petroleras mundiales, como el caso de Shell y BP que han perdido alrededor de un 50% de su valor en los últimos seis meses.

Los inversores que consideren iniciar nuevas posiciones en estas empresas podrían tomar una pausa, ya que una sola resolución judicial adversa podría tener consecuencias a largo plazo para la valoración de la acción.

 

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